DEL MURO DE BERLÍN AL MURO DE TRUMP

El nombre de frontera tiene origen militar, el Frente era el lugar de la batalla. Estas se iniciaron para separar una soberanía de otra y preservar una identidad nacional. A lo largo de la historia y con las sucesivas derrotas y victorias estas se han movido según el vencedor y los
acuerdos posteriores  de paz. En un mundo globalizado donde los movimientos de la población son normalizados y las fronteras se hacen más porosas y permeables, fundiéndose a veces siendo un ejemplo de convivencia y respeto.

Recordaremos el muro de Berlín que venía a escenificar lo que suponía la división de dos mundos y las dificultades de un población obligada a vivir aislada.  Este muro se construyó para evitar el espionaje y acabó dividiendo a una ciudad.

Se pensó que con la caida del muro de Berlín, este modelo de aislamiento y separación iba a desaparecer ya que un muro no se va a contener las libertades de una sociedad. Lamentablemente observamos que desde la caida del muro de Berlín es cuando aparecen más obras de este tipo, fronteras, vallas y muros.

Se da la paradoja que cuanto más globalización, mas comunicación y apertura hay
entre las civilizaciones se produce a su vez un repliegue territorial con
ánimo de protegerse del miedo que suscita lo extraño, lo desconocido y ambas
corrientes coinciden en la sociedad actual.

 En torno al miedo se ha levantado una gran industria de seguridad y muchos gobiernos gestionan el miedo en su población para proteger sus intereses.


Muchos de estos conflictos, la falta de recursos y el hambre, hacen que muchas poblaciones se vean obligadas a emigrar y buscar una forma de supervivencia.